Adiestramiento básico

Adiestramiento básico

ADIESTRAMIENTO BASICO

¿Cuándo es necesario el adiestramiento del perro? Cuando el perro no obedece a su dueño. Un alto porcentaje de todos los problemas que hacen necesaria la presencia de un adiestrador es por la falta de control por parte de los propietarios sobre sus perros. Realmente, si el adiestramiento se hubiese comenzado desde cachorro, muchos de los problemas que presentan actualmente todos nuestros perros no aparecerían. No es suficiente con leerse un libro, puesto que seguramente el perro del que habla el libro no se parece en nada al que tenemos nosotros, si a eso le añadimos que actualmente existe un medio de comunicación dónde cualquiera tenga o no tenga conocimientos, con o sin experiencia se atreve a dar consejos gratuitos sobre el adiestramiento de nuestros perros, si a todo esto le sumamos las opiniones de nuestro entorno al final lo que obtenemos es un perro totalmente desequilibrado.
Puesto que no todos los perros son iguales, tenemos que entender que cada ejemplar necesita un premio distinto. Algunos, comida (trocitos de salchicha) otros, juego o juguetes (una pelota, mordedor, etc …) otros caricias, o la simple presencia de su dueño. Pero tampoco podemos descartar que el dejarles en libertad o permitirles dejar sus señales olorosas puede ser otra forma de recompensa. La recompensa o el premio no tiene que producir un gran nivel de excitación en el perro, cuanto más excitado está el animal más difícil será que presté la atención necesaria que le vamos a exigir. El premio no se puede dar en cualquier momento, posiblemente sin darnos cuenta premiaremos lo que no deseamos. Tampoco debemos de escatimar, cuanto más premiada sea una conducta más posibilidades tenemos que se repita correctamente en el futuro.
El adiestramiento no es algo que tengamos que dejar al azar, cada clase o sesión debe de estar planificada y debemos siempre ir por delante de lo que el perro va a hacer. No todos los perros podrán llegar a los mismos objetivos ni todos los propietarios necesitan tener un perro de competición. El adiestramiento básico nos ayudará a controlar a nuestro perro, pero no llegaremos a anular su personalidad. Con cinco órdenes básicas es suficiente para poder llevar una convivencia lo más placentera para ambos. Estas cinco órdenes, serían caminar al lado, sentado, tumbado, la llamada y el quieto.
Hay multitud de métodos para poder enseñar estas órdenes a nuestros perros, tanto positivos como de presión, no vamos a entrar en la polémica de cual es el más adecuado a cada individuo seguramente todos los métodos funcionan, está en la mano del adiestrador el saber elegir un método u otro, si se cumple el objetivo con el método utilizado quiere decir que ese método era el correcto, nunca podemos obcecarnos en utilizar siempre el mismo método, si no funciona debemos cambiarlo. El método descrito a continuación es uno de tantos y no por ello es el mejor, simplemente es con el que mejores resultados a priori se pueden obtener por su facilidad en la aplicación y por la naturaleza de los perros.

Caminar al lado
Un alto porcentaje de la demanda de nuestros servicios es debida a que salir de paseo con el perro es una verdadera cruzada, más que el dueño sacar a pasear al perro, es el propio animal el que decide a dónde y por dónde ir no dando más opción al dueño que ir a remolque de la correa de la que tira con toda su fuerza el perro. Para solucionar este problema debemos enseñar tanto al perro como a su dueño a salir de paseo.
Hasta ahora la tensión en la correa era lo habitual y a lo que el perro estaba acostumbrado sin considerarlo como una corrección, ahora lo que vamos a enseñarles es que la correa no debe de ir en tensión ya que sólo aplicaremos un tirón rápido con el estrangulador de tal manera que el animal sienta el ahogo y corrija la posición en cuyo momento recibirá por nuestra parte la recompensa o premio, al principio como es habitual será de forma continua y después las iremos espaciando. En ningún momento deberemos mostrar al perro que somos nosotros los que aplicamos ese tirón, si no que simplemente por el hecho de alejarse de nosotros recibe la corrección , de tal manera que cuando está cerca no pasa nada y la correa irá floja, siempre que está cerca de nosotros el animal se sentirá seguro y confiado.
Empezaremos haciendo circunferencias en sentido de las agujas del reloj, de tal forma que el animal siempre tenga salida, sin cruzarse ante nosotros y que sea él solo el que se vaya corrigiendo. A continuación, formaremos lazos dentro de la circunferencia e iremos cambiando el ritmo de la marcha, lo que estamos consiguiendo de esta forma es el hecho de seguir al dueño sin dar ninguna orden y dándole siempre el margen suficiente de independencia para que él pueda interactuar con el medio, no se trata de conseguir máquinas de caminar a nuestro lado sino de mantener una perfecta relación entre perro y dueño.
Si necesitamos un mayor control sobre el perro de tal forma que solamente esté pendiente de nosotros independientemente de lo que esté ocurriendo a su alrededor utilizaremos la orden de JUNTO. Esta orden exige al perro toda su concentración en nosotros para ello al igual que con las demás órdenes utilizaremos un reforzador o premio no permitiéndole en ningún caso que se distraiga bajando la nariz al suelo, ladrando a otros perros, dirigiéndose a hacer sus necesidades a las ruedas de los coches, en general, evitaremos todo posible conflicto.
Debemos de recordar que la ley nos obliga, en todo momento, a tener bajo control a nuestros perros, por lo que no debemos soltarles cuando vamos de paseo por las vías públicas e incluso en el campo deberemos asegurarnos de que no haya nadie que pueda sentirse molesto por el hecho de que nuestro perro ande suelto o bien que pueda surgir un conflicto bien con una persona o bien con otro animal.

Sentarse a la orden
Cogeremos la salchicha se la pondremos cerca de la trufa del perro e iremos subiendo la mano para que él levante el cuello y como si se tratase de una tabla rígida empiece a sentarse, en ese momento le diremos la orden correspondiente y cuando esté sentado le premiaremos. En un principio el refuerzo será continuo pasaremos posteriormente a un refuerzo intermitente y por último, el refuerzo será aleatorio.
Nos podemos encontrar en ocasiones en las que este método no funcione por lo que tendremos que recurrir al uso de las herramientas de las que disponemos, un collar estrangulador o un collar de presión o incluso uno de impulsos “eléctricos” que obliguen al animal a hacer lo que le ordenamos. Con el collar estrangulador tiraremos del mismo hacia arriba, perpendicular al suelo, de tal manera que obligue al perro a sentarse, justo en el momento en el que el perro inicie la postura debemos de ir eliminando la presión y cuando esté totalmente sentado le premiaremos, las primeras veces con más efusión y tan rápidamente como podamos, hay que recordar que la recompensa es más efectiva cuanto más cerca esté de la conducta deseada. Las órdenes se deben de dar de forma clara y una sola vez, y una vez que se ha dado una orden ésta debe de cumplirse, no debemos dejar al animal que cumpla las órdenes cuando él quiera sino que debemos inculcarle que cada vez que reciba una orden tiene que hacerla, ya que de esa manera y utilizando el “refuerzo positivo” tal y como estamos haciendo, recibirá el premio y eso siempre es bueno para él.
Si al perro le cuesta sentarse no debemos de caer en el error de empujar con nuestra mano de su lomo hacia abajo puesto que él ofrecerá más resistencia y lo único que podemos conseguir es hacerle daño. Nunca debemos de perder los nervios, la paciencia es una herramienta fundamental para el buen desarrollo del adiestramiento.

Tumbarse a la orden
Partiendo de la postura anterior pondremos la salchicha cerca de la trufa del perro y bajaremos la mano hacia el suelo hasta que el perro empiece a inclinarse para alcanzar la salchicha, en este momento daremos la orden correspondiente, nuestra mano se deslizará paralela al suelo y en función de la facilidad que tenga el perro para tumbarse de una u otra manera nuestra mano irá alejándose del perro o hacia el interior del mismo. Tenemos que tener en cuenta que la postura de tumbado requiere en el animal una posición de sumisión y que muchos de ellos se resistirán para no mostrarse sometidos ante sus dueños. Si el perro no se tumba volveremos a utilizar, al igual que en el punto anterior, las herramientas que están en nuestras manos como el collar de estrangulación, por ejemplo, con el que tiraremos hacia abajo perpendicular al suelo o en un ángulo oblicuo al dar la orden y en la medida en que el animal vaya realizando la postura iremos aflojándolo, cuando el animal esté tumbado le premiaremos con el reforzador.

Inicio de la llamada
La orden VEN significa que el perro debe de dejar de hacer cualquier cosa que esté haciendo en ese momento, venir hacia nosotros, rápido, sentarse delante, y permitirnos ponerle su correa. Para ello, dividiremos esta orden en dos partes, la primera hacer venir al animal de una forma rápida, la segunda que se siente delante nuestro, lo bastante cerca como para que le podamos poner la correa con facilidad.
Damos por sentado que entre el perro y su dueño existe un vínculo, si no es así, antes de empezar con esta técnica deberemos crear ese vínculo. El adiestrador, sujetará al perro y pedirá al dueño que se aleje, el perro querrá irse con su dueño, en el momento de máxima tensión por parte del animal pediremos al dueño que dé la orden y soltaremos al perro, el dueño no se queda de forma estática, sino que retrocede mirando a su perro y llamando su atención, recordamos que el movimiento atrae considerablemente a nuestros perros, si el perro nos sobrepasa giraremos rápidamente vuelves a dar la orden mientras continuas retrocediendo en el momento en el que el perro esté junto a nosotros le premiaremos efusivamente. Poco a poco iremos ampliando la distancia entre el dueño y su perro. También podemos utilizar el reclamo del premio, si es comida pondremos en nuestras manos más cantidad de lo habitual, cuando el perro venga comerá de nuestra mano mientras nosotros le felicitamos, si es un juguete éste estará a su vista y cuando esté en la posición deseada se lo daremos. En ocasiones, el perro no hace caso a la llamada y se entretiene con cualquier cosa de tal manera que no conseguimos que vaya hacia su dueño, entonces lo que deberemos hacer es dar una corrección a distancia e independiente del dueño, para ello por ejemplo utilizaremos un tirachinas, el collar eléctrico, la cinta de pista, junto con el collar de presión o el estrangulador y asegurándonos que la solución del conflicto es el dueño que es dónde el perro se siente seguro.
Ahora utilizamos la correa para conseguir que el perro se siente delante nuestro, empezaremos por una distancia corta; damos la orden de VEN el perro viene, hacemos que se siente delante tirando de la correa o bien mostrándole el premio, una vez que se ha sentado le tocaremos por la zona del collar para que se acostumbre a no marcharse y que nos dé tiempo a ponerle la correa, una vez conseguido premiaremos. Poco a poco iremos incrementando la distancia y alternaremos la frecuencia del premio.
Un caso muy frecuente es llamar al perro varias veces y éste no acudir, los estímulos externos son tan fuertes que nosotros no podemos contrarrestarlos , no podemos caer en el error y castigar tanto física como verbalmente a nuestro perro cuando por fin ha decidido acudir a la llamada, así como tampoco debemos ir en su busca puesto que se transformaría en el tan conocido juego de “corre-corre que te pillo”, lo que tenemos que aprender de esto es que hay que trabajar con multitud de estímulos y no perder nunca la paciencia.

Quieto
Muchas veces nos vemos ante la necesidad de tener que dejar a nuestro perro a la espera mientras nosotros realizamos alguna gestión o tarea, el perro tenderá siempre a seguir a su dueño por ello deberemos de tener mucha paciencia y hacerle entender que nuestra marcha no significa que le vayamos a abandonar. Para esta posición buscaremos una postura en la que el perro se encuentre más cómodo puesto que no sabemos en un principio cuanto tiempo va a tener que aguantar esa posición. Realmente, el QUIETO debe resultar relajante para el perro.
Partiendo de la posición de sentado le diremos con la palma de la mano QUIETO, mientras nos alejamos del perro manteniendo la correa tensa para evitar que se mueva, acto seguido nos pondremos a dar vueltas alrededor de él impidiendo que se mueva. Pasados unos segundos nos pondremos a su derecha en la posición de sentado y le ordenaremos JUNTO acto seguido le felicitaremos. Poco a poco nos iremos separando del perro sin mostrarle en ningún caso inseguridad. Nos tiene que ver marchar con paso firme y sin mirarle. A nuestro regreso debemos de tener la precaución de no premiarle con otra cosa que no sea nuestra propia presencia. La parte más difícil es cuando el perro nos pierde de vista ya que eso le invita a hacer lo que quiere y lo que pretendemos es que mantenga la orden aunque no tenga contacto visual con nosotros, para ello nuestras ausencias deben de ir de menos a más tiempo, el hecho de que vayamos a recogerle es suficiente premio para él.

CONSIDERACIONES GENERALES

En la primera visita intentaremos averiguar cuales son las necesidades reales del propietario y de su perro. Muchas veces, los propietarios piden que sus perros realicen ejercicios que están por encima de sus posibilidades. Tampoco nosotros podemos aventurarnos a asegurar que vamos a conseguir de un perro objetivos que nunca va a cumplir. Vamos a enseñar al binomio guía-perro lo necesario para una convivencia agradable.

No podemos pretender que en la primera visita el perro sea amigo nuestro, muchas veces es un proceso lento, pero nunca debemos suponer una amenaza para el perro, debemos asimismo, estudiar el carácter del perro puesto que nos orientará sobre el método a utilizar con ese individuo en particular.
Buscaremos para las primeras sesiones zonas pobres en estímulos a una hora del día donde el perro esté tranquilo que no tenga hambre y que pueda estar pendiente nada más de nosotros, con el tiempo iremos aumentando los estímulos a los cuales expondremos al perro.
Es muy importante el momento preciso de dar tanto el premio como el castigo éste debe de ser inmediato, para ello nos ayudaremos bien de la palabra la cual habremos condicionado al premio (salchicha, juguete…)o de un instrumento que nos sirva para tal fin, como puede ser, un clicker.
Siempre debemos de buscar un equilibrio entre lo positivo y lo negativo (premio/castigo) y si la balanza se decanta hacia algún lado tiene que ser siempre al positivo. Todas las sesiones terminarán con un ejercicio que el perro domine perfectamente para poder premiarle y asi acabar el trabajo de forma positiva.
El juguete sale siempre del propietario, y nunca utilizaremos el mismo para alejar al perro de nosotros.
Tenemos que prestar especial atención al juego no provocando una rivalidad mal entendida por el propietario, si el dueño en un juego de tira y afloja gana siempre el perro llegará a aburrirse y no querrá jugar más, si por el contrario deja ganar al perro en un momento donde existen expresiones de dominancia, éstas pueden ser entendidas por el animal como una debilidad del dueño con el consiguiente conflicto jerárquico.

Author Bio

Diplomado por la Facultad de Veterinaria de Madrid en Educación y Adiestramiento canino. Medios de contacto: Teléfono: 667395125 / E-mail: paco@adiestratuperro.com